La Legión…

legion

 

Un político socialista, refiriéndose a la guerra en Marruecos, el día 21 de Noviembre de 1922 dijo en el Parlamento español una frase que explica la necesidad de la Legión y hasta su espíritu:

“En todas las operaciones la política dejaba en tercer lugar a las fuerzas europeas, en segundo a los indígenas auxiliares y confiaba el puesto de vanguardia al Banco de España.”

Exageraba, sin duda, el polémico don Indalecio Prieto, pero ponía el dedo en la llaga, porque lo que había estado faltando en Marruecos, desde la iniciación de las operaciones, era una fuerza de choque, técnicamente bien preparada, que actuara en vanguardia, exigiendo, siempre, el puesto de mayor riesgo y fatiga. Lo que faltaba era una mística que superara la mística que se tenía enfrente, un espíritu de desprendimiento, de elegancia ante el dolor y la muerte, una voluntad de vencer.

Y eso fué la Legión. Eso fue el Cuerpo especial que creó en Marruecos, para aquella específica campaña, el Teniente Coronel de Infantería don José Millán Astray. Lo que sucede es que este hombre, buen conocedor de la historia militar y de la guerra de su tiempo, consiguió un resultado sorprendente: hacer renacer la fe dormida de los españoles en sus propios soldados.

Aquello años eran difíciles para intentar algo de este tipo.

España se había visto envuelta en el problema de Marruecos y había tratado de resolverlo aplicando los diversos criterios que los gobiernos de turno sustentaban.

La agresión en 1909 a un tren minero en Melilla dio lugar al empleo de importantes contingentes de fuerza y a la ocupación por primera vez, de una manera permanente, de territorios inmediatos a las plazas de soberanía, Ceuta y Melilla.

En 1910 se llega en el territorio oriental hasta la línea del río Kert; en 1911 se desembarca en Laracha y se ocupa Alcazarquivir, en el territorio occidental. Se crean por entonces las Fuerzas Regulares Indígenas con oficialidad española.

Sigue una guerra difícil y costosa. El ejército, por orden siempre del gobierno de turno, va ocupando posiciones en el territorio no dominado. Desde ellas irradia la acción política sobre los habitantes de las zonas inmediatas cuando se considera posible, en función de los logros políticos, se avanza a nuevas posiciones. El resultado es la existencia de un gran número de posciones débiles, separadas entre sí, sin posibilidad de apoyos mutuos y sin disponer de fuerzas capaces de reaccionar contra los posibles agresores en forma contundente. El mecanismo es siempre el mismo. Las vanguardias son fuerzas indígenas; la ocupación de las posiciones corre a cargo de fuerzas españolas. Por queres evitas a los nuestros el posible combate ofensivo se les condena a la vida de posición mal organizada, expuesta siempre al ataque enemigo sin posibilidad, expuesta siempre al ataque enemigo sin posibilidad razonable de refuerzo. Vida de posición en la que era frecuente tener que combatir por el agua o por los lentos convoyes de mulos que llevaban suministros.

En 1913 se ocupa Tetuán, capital natural del Protectorado español, y se nombra jalifa de la zona al príncipe Muley el Mehedí. Este hecho, lejos de mejorar nuestra posición en Marruecos, la empeora. El bajá de Arcila se incomoda con el nombramiento, y crecen los ataques a las posiciones españolas y a los convoyes que las suministran. Las operaciones de protección que han de ser montadas son cada vez más caras y difíciles.

Con el Raisuni se sigue una política cambiante, en la que predomina la claudicación, que el caudillo árabe sabe aprovechar ampliamente en su beneficio. Tiene a su favor tres importantes factores: el tiempo, el terreno y la fuerza. Respecto al tiempo, no tiene prisa. Cree que los gobiernos españoles seguirán con su habitual política de penetración pacífica, que tan importantes beneficios le estaban proporcionando. En relación con el espacio, se siente seguro. Estima que hay zonas del Protectorado adonde no llegarán nunca los españoles y desde las que puede continuar su acción depredadora, que tan ventajoso le resultaba. En lo que toca a la fuerza, desprecia a los españoles. Confía en que seguirán empleando a las tropas indígenas auxiliares en las acciones ofensivas y a soldados de reemplazo españoles en las defensivas, sin preocuparse de crear una masa de maniobra ofensiva que pudiera inquietarle seriamente en sus provechosos planes.

Para evitar esto, nace, precisamente la Legión. Para se fuerza de choque, para ser razón seria que impida los ataques a los puestos aislados, para ser marza implacable cuando el mando lo ordenara.

Para ello, el Tercio de Extranjeros, desde su fundación, busca afanosamente la perfección técnica. Perfección técnica que es conocimiento del material y del armamento que se ha de emplear; que es empleo racional de los medios y del terreno; que es ejecución impecable de todos los moviemientos en instrucción; que es no contar las horas de trabajo, sino la obra bien hecha; que es buscar la perfección siempre y en todo.

Pero, sobre todo, la perfección moral. Sólo desde la comprensión y el sacrificio se puede mandar; sólo desde la más absoluta disciplina, desde el más completo cumplimiento del deber se puede obedecer hasta morir.

Y así, con estas ideas, más limpias, más claras, un buen soldado, el Teniente Coronel Millán Astray, creó su Tercio de extranjeros, Tercio de hombres de bien y de pobres desheredados, Tercio de extranjeros y españoles, unidos en una circunstancia dura y honorable que los hermana y fortalece, que hace violento su paso y alta su mirada.

Lo fundamental es el espíritu. La Legión había sido engendrada en la mente de su fundador como un acto violento, apasionado, de amor a España, y, al mismo tiempo, como una profesión de fe en los más humildes, en los más desarraigados, en los despreciados por la sociedad.

Éstos, los pequeños, los que no tenían, los que necesitaban, eran los que podían dar a España lo que otros no se atrevían a dar. Éstos, los humiles, podían encontrar un camino, un hogar, un calor humano que les había sido negado.

Éste y no otro era el material humano buscado; pero, ¿cómo hacer para que esa fuerza de la humildad, de la incomprensión, de la desgracia, se tornara en un huracán de amor a España y de buen servicio?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: