La Caballeria…

De la Revista Pirineo. Año V. nº 27. Julio 1991

LA CABALLERIA AYER, HOY Y MAÑANA.

La Caballería ayer.

La peleontropología, basada en los datos proporcionados por la geología y la antropología, conjeturas y el estudio de restos humanos y utensilios nos lleva a poder aseverar que el hombre aparece en la Tierra en el período Paleolíticos, viviendo en pleno salvajismo, sin rudimentos de organización social y alimentándose principalmente de la caza y la pesaca. Es aquí, en este momento, cuando empieza ya a utilizar su ingenio, y a construir un elemento esencial de relación con sus semejantes “el enfrentamiento bélico”; aún nos encontramos cronológicamente muy lejos del surgimiento de la Caballería, pues tendremos que esperar hasta apróximadamente el año 3000 A. de C. a que la rueda y con ella los carros de maderas arrastrados por onagros (Equus onager briss), es aquí donde podemos fijar el nacimiento de la Caballería -con sus carros- utilizado por los sumerios en oriente, posteriormente se sustituye el onagro por el caballo (Equus caballus) ganando la velocidad y la potencia de choque, que le exigen sus misiones y ya en el año 1300 A. de C. se desembarazaría del carro, ganando en agilidad.

En España, tendremos que esperar a que los Reyes Católicos suban al trono y a que termie la conquista de Granada para que se organice como tal el Arma de Caballería con una fuerza permanente. Será el 2 de mayo de 1493 cuando se cree un cuerpo de 2500 jinetes, divididos en 25 Compañías de 100 plazas cada una, “Las Guardias Viejas de Castilla”. La quinta parte de cada compañía estaba compuesta por caballos ligeros y el resto por hombres de armas, dotados de armadura pesada y dos caballos cada uno, el uno encubertado, ostentando los castillos y leones de las armas Reales y el otro, llamdo dobladura, que montaba el paje de lanza. Estas guardas iban armadas de punta en blanco, con lanzón de armas de arandela y ristre, mazas de armas, estoque y escudo o pavés. Los caballos ligeros iban ataviados con coraza, faldón, medios quijotes, morrón sin celada, espada con tablachina, capagorja y lanza gineta -más corta y ligera que la de los hombres de armas-, puñal y ballesta.

El reclutamiento se hacía por selección y la disciplina, que era severísima, se mantenía mediante las correspondientes ordenanzas.

El Gran Capitán a los hombres de arrmas les asigna la misión de combatir contra las formaciones de picas enemigas mediante el choque y la de oponerse a la Caballería pesada enemiga; mientras que a los caballos ligeros les encomienda las de explorar, dar cobertura a los despliegues propios, realizar golpes de mano y persecuciones.

Posteriormente, los caballo ligeros dejarán la exploración y la cobertura en favor de los ballesteros y arcabuceros respectivamente.

Desde su nacimiento como Arma hasta el siglo pasado, la Caballería ha sufrido grandes innovaciones, variadas clasificaciones -Dragones, Húsares, Lanceros, Coraceros, Carabineros, etc.- cambios de uniforme, se le aligeran las corazas y se le va dotando de armas cada vez más sofisticadas, pero a partir de la década de los setenta, como consecuencia de los adelantos  técnicos, fusiles de repetición, ametralladoras, la utilización cada vez más frecuente de alambradas y de los obstáculos de campaña, hacen que se comience a poner en duda la capacidad que el noble caballo había tenido hasta entonces.

La Caballería hoy.

Con la llegada del siglo XX, comienza un período de crisis en el mundo civilizado actualmente sin resolver, la economía, la participación en la vida política de las masas, el colonialismo, etc. son algunas de las causas que influyen en la inestabilidad. Estas causas traen consigo la I Guerra Mundia, la revolución en Europa, posteriormente la II Guerra Mundial y tras ésta, la Guerra Fría.

Para nuestro Arma, este siglo ha sido muy complejo, ya que debido a los avances de la técnica, se ve obligada a abandonar el caballo y volver de nuevo al carro -con el que nació- en este caso de combate, en nuestra Patria, como en otras naciones, el comienzo del siglo se presentó desolador para la Caballería, no se definía ni su organización, ni el armamento del cual se le quería dotar y lo mismo ocurría con las misiones a encomendarle. Pero el espíritu “jinete” hacía que el hombre de Caballería se aferrase a su caballo, su lanza y su sable, puesto que veían incompatibles este espíritu con las armas de fuego, ocasionando así un retraso que seguirá frenando el progreso de nuestro Arma, hasta que en 1954, una vez finalizado el bloqueo político internacional, se lleva a cabo una reorganización del Ejército en España.

Es a partir de 1954 cuando definitivamente va a ser sustituido el caballo por los carros de combate y los medios mecanizados, medios con los cuales recuperará el Arma la movilidad y la velocidad que tuvo en su día que poco a poco ha ido perdiendo.

Posteriormente, nuestro Arma se ve amenazada de nuevo, a finales de la década de los setenta se plantea la creación del arma acorazada; pero afortunadamente para los apasionados del Arma, las dificultades y problemas para llevar a cabo este proyecto fueron tan grandes, que se optó por formar dentro de Infantería y Caballería, Unidades Acorazadas, rehusando la idea primitiva de la creación del nuevo Arma, que bien hubiese absorbido a la Caballería o se hubiese constituido independientemente de ésta, con lo cual, si nuestra Caballería no hubiese desaparecido, al menos hubiera visto usurpadas muchas de las misiones que tuvo, tiene y tendrá asignadas.

Actualmentee, todas las Unidades de Caballería disponen de armas individuales, ametralladoras, lanzagranadas, cañones antiaéreos, misiles contracarro, carros de combate, BRMs, VECs y monteros. En cuanto a vehículos, están dotados de motos, vehículos Ligeros, vehículos de apoyo y vehículos de transporte, de personal, de ruedas y de cadenas; y para complementar el armamento y material, los explosivos, minas, útiles y herramientas, artificios y medios de transmisión y localización.

Con este conglomerado de medios puede desarrollar perfectamente las misiones encomendadas y los cometidos asignados.

La Caballería Mañana

La técnica sigue avanzando, y ya a las puertas del S. XXI pensamos en qué y cómo será la Caballería del años 2000. Lógicamente seguirá teniendo nuestro Arma un papel importante que jugar en los campos de batalla del futuro, con frentes cada vez más móviles. De hecho, podemos ver cómo últimamente se ha estado dotando a las Unidades de los medios tecnológicos más avanzados como el radas, los rayos infrarrojos, el láser, medios de visión nocturna, etc.

No obstante los más óptimistas vemos a la Caballería española en el futuro detada del ansiado helicóptero, de nuevos y más sofisticados carros de combate y de vehículos de acompañamiento, todos estos medios juntos seguirán representando lo que en sus inicios supuso el caballo -parte del espíritu del jinete- y seguir cumpliendo nuestras misiones como ningún otro Arma lo haría.

La Caballería del mañana, seguirá cumpliendo la misión encomendada con nu nuevo medio, el helicóptero, imprescindible para llevar a cabo las acciones aeromóviles, y parapoder desplazar el material y empeñarlo posteriormente en el combate terrestre, no obstante, este tipo de acciones tiene como servidumbre la falta de armas pesadas, carros de combate y vehículos, que limitan la potencia de fuego y la movilidad en tierra de las Unidades de Caballería, es este el motivo por el cual no desaparecerán estos medios, sino que serán perfeccionados.  Así, no deberá resultarnos ni extraño ni sorprendente, el ver algún día no muy lejano en las plantillas de un Regimiento de Caballería un nuevo Escuadrón, el Aeromóvil, en el cual, entre otros figuren helicópteros de reconocimiento, capaces de realizar las misiones que en su día realizaron los caballo ligeros y hoy llevan a cabo nuestros exploradores, helicópteros de ataque para realizar las misiones que desarrollaron los hombres de armas y hoy ejecutan nuestros carros, y helicópteros de transporte, capaces de llevar a los fusileros a aquellos lugares donde sea requerida su presencia para poder dar cumplimiento a la misión encomendada.

Y así, al igual que ayer y hoy, poder seguir mañana cumpliendo las variadas misiones que nos asigna nuestra Doctrina y que al ser características de la Caballería, como son la de descubir o explorar, la de cubrir o proporcionar seguridad, el cambatir con sus modalidades propias, el explotar las acciones de reconocimiento, seguridad y de combate; difícilmente pueden ser llevadas a cabo por otras Armas.

Y como además, actualmente, se le está exigiendo a la Caballería las características de velocidad, movilidad, flexibiliad y fluidez, potencia de fuego y choque y gran radio de acción y se da la circuentancia de que el helicóptero es, sin duda alguna, el mejor medio para cumplir y completar tales características, así podremos seguir cabalgando en este caso por los cielos de España o del lugar que nos exija la misión, capitaneados siempre por nuestro Patrón Santiago y poder gritar con él:

SANTIAGO ¡CIERRA!

SANTIAGO ¡CIERRA!

SANTIAGO ¡CIERRA ESPAÑA!

 

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